Menudo Panorama

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Por Pedro Santa Brígida

El dolor y rabia vuelven a la mina


Habían pasado casi doce años desde la última tragedia minera en la provincia de León. Entonces fueron seis los fallecidos en Santa Lucía de Gordón. Marzo de 2025 se ha despedido llevándose la vida de cinco mineros leoneses en un pozo asturiano. Ingenuamente, algunos pensábamos que las muertes de estos trabajadores únicos habían pasado a la historia en esta tierra. Las lágrimas y la indignación han regresado de la peor de las maneras.

Fuera de las comarcas mineras casi nadie ha visto una mina, una galería entibada, un pozo de extracción, una vagoneta sobre raíles, un elevador raído por el polvo de la antracita y la hulla. Es un mundo único, de otro tiempo, alejado del ruido de las ciudades, del brillo de otros espacios laborales. Un empleo para gente recia, valiente. Una forma distinta de ganarse el pan, muy peligrosa.

La tragedia ha vuelto al norte de León, al Valle de Laciana y a la comarca de El Bierzo. El accidente tuvo lugar en la mina Cerredo, en el concejo asturiano de Degaña, a escasos 20 minutos por carretera de Villablino. Allí perdieron la vida Jorge, Iván, Amadeo, Rubén y David. Tenían entre 32 y 54 años. Sus familiares lloran con rabia y desolación. Realizaban trabajos de desescombro de la empresa Blue Solving, que pretende explotar el llamado carbón de alta prestación para usos relacionados con el grafito y las baterías.

Ahora se realizarán las investigaciones correspondientes por si ha habido algún tipo de negligencia, en busca de culpables, si es el caso, que paguen por la vida de los cinco fallecidos. A algún que otro dirigente político le ha faltado tiempo para coger el coche oficial y personarse en el lugar del siniestro y, de paso, cubrirse de gloria lanzando a los cuatro vientos (micrófonos) presuntas sospechas y otras frases que ocupan titulares de prensa. Lo de la prudencia es para los demás, según parece. Habitualmente, dados los precedentes, en estos siniestros todo queda en nada. O casi.

La muerte de estos cinco mineros ha estremecido a los vecinos de Orallo, Villaseca de Laciana, Caboalles, Sosas, Villablino, Torre del Bierzo o Bembibre, localidades en las que habían nacido o desarrollado su vida. A los sentidos funerales han asistido casi todos sus vecinos. Por allí pensaban que nunca más iban a recibir un golpe de esta envergadura. Hasta esta semana era un sentimiento archivado en la carpeta de los tristes recuerdos. La minería es el pasado. El puñetero grisú (gas similar al metano) o los derrabes ya se habían cobrado todas las vidas posibles. Precisamente, por ello la tragedia es aún mayor, más inverosímil.

No ha sido esta vez, pero en alguna ocasión me ha tocado como periodista cubrir información de algún fatal accidente en la mina en localidades como Fabero, Santa Lucía o Tremor de Arriba. Toda una experiencia vital. La consternación y la impotencia invaden una tierra habituada a sepultar a sus hijos, pese a que es algo a lo que jamás se puede acostumbrar nadie. El negro carbón ha vuelto a teñir de luto la minería leonesa.

Cada vez que pienso en la tantas veces prometida reconversión industrial de las cuencas mineras me lleva el diablo. Qué pésima gestión política y sindical del cierre de la minería del carbón... Me sumo al dolor y la rabia de mis paisanos y al pésame más sincero a las familias de los fallecidos. DEP.